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Museo

En nuestra casa, somos quienes somos gracias al mar.

Como comunidad y como isla, debemos conocer cuál es y cuál ha sido nuestra relación con la mar para explicarnos como territorio. Sin entender este vínculo no podremos afrontar ni los retos del presente ni divisar los del futuro. La tarea es urgente: primero, porque en los últimos 40 años ha desaparecido una parte importante del patrimonio marítimo y, segundo, porque nuestra identidad se erosiona con cada bote, llaüt, art menor o saber de maestro artesano que se pierde.

Por ello, en diciembre de 2017, se creó el Museu Marítim de Mallorca , una entidad que tiene como objetivos investigar, conservar, recuperar, difundir y comunicar el patrimonio marítimo y portuario de Mallorca, contribuyendo al conocimiento del medio marítimo de las Baleares.

Solo con un trabajo riguroso, desde una institución que garantice una continuidad y una hoja de ruta definida, entenderemos el bagaje cultural vasto y heterogéneo que nos caracteriza como comunidad marítima y podremos conservar y transmitir sus valores a las generaciones futuras.

Una travesía multitudinaria

El Museu Marítim de Mallorca nace gracias a la fuerza y al tesón de muchas personas y entidades como la Associació dels Amics del Museu Marítim, que, desde la desaparición del Museo Marítimo de Baleares (1951-1972), nunca se han dado por vencidas y han luchado para conseguir que nuestra tierra tenga un centro que se responsabilice del patrimonio marítimo.

Nuestro museo es parte del Consorcio del Museu Marítim de Mallorca, formado por el Consell de Mallorca y el Govern de les Illes Balears. En un futuro, está previsto que otras entidades participen y hagan más rica y diversa la institución.

Un bote, un laüt, o una balandre pueden navegar por el mar gracias a todas las piezas que forman sus estructuras, que las equilibran y construyen su identidad. Sin una, la otra no tiene sentido, cualquier mestre d’aixa (carpintero de ribera) mallorquín lo sabe. Del mismo modo, el Museu Marítim de Mallorca no se entiende sin la implicación de la sociedad (los vecinos y las vecinas) que lo acoge, sin ser un espacio de diálogo radical y sin ser un agente vivo y dinámico para el sector marítimo y para Mallorca.

Os invitamos a subir a bordo de esta aventura.

Bon vent i bona proa!

 

 

En una barca pensada por un maestro artesano, el recubrimiento de cobre aguanta las piezas, aporta fortaleza y es el apoyo necesario y fundamental de la embarcación para que la estructura funcione de forma orgánica, equilibrada y en comunión con su medio. Así, el Museu Marítim de Mallorca tiene, desde su nacimiento, una serie de valores muy claros que tienen que ser sus señas de identidad.

Tiene que ser un museo vivo, dinámico y acogedor: nace como espacio de creación y de generación de contenidos y debe ser la cuna de distintas manifestaciones culturales producidas por el propio museo o en colaboración con otros agentes.

Tiene que ser interactivo y colaborativo: es un agente que provoca el diálogo, ya que debe interaccionar con los entornos diversos que lo rodean.

Tiene que estar abierto a la experimentación y a la reflexión: es laboratorio de experimentación y motor de cambio, referente para la creación, el emprendimiento, la educación y el desarrollo de dinámicas comunicativas que contribuyan a abrir colecciones y propuestas del museo para el enriquecimiento social y económico de nuestra isla.

Tiene que ser sostenible y debe fomentar dicha sostenibilidad como forma de ser y estar en la vida.

Tiene que incorporar la perspectiva de género para hacer más igual el relato de la mar. La mar es una suma de valores donde la cura, la cooperación, la solidaridad y el trabajo en equipo están en el centro. Estos valores, explicados con perspectiva de género, nos pueden hacer reflexionar sobre cómo nos relacionamos en la orilla (en tierra) para empezar a integrar a nuestras vidas, y a nuestras formas de hacer, los valores de la mar.

 

 

El Museu Marítim de Mallorca empezó a andar en 1951. Estos primeros pasos se dieron en el edificio del Consulado de Mar de Palma, con el nombre de Museo Marítimo de Baleares. Se expusieron unos primeros elementos patrimoniales, procedentes de diferentes colecciones, públicas y privadas.

En el año 1972 el edificio se reformó y el museo paralizó su actividad de forma temporal. El Estado español se encontraba en un momento de cambios y aquella parada temporal se ha alargado hasta el 2018.

A lo largo de estos años, la sociedad mallorquina y los diferentes agentes que la conforman han mantenido una llama llena de esperanza que ha hecho que el Museu Marítim, ahora de Mallorca, vuelva a navegar.

Hay que destacar la ilusión y la firmeza de un número infinito de personas. Algunas no podrán ver el nuevo museo, pero sin ellas no hubiéramos llegado hasta hoy.

Sin ellas este sueño no habría sido posible.

 

Museu Marítim de Mallorca